No sabemos,
no pretendemos,
no buscamos;
sucede.
Se exige,
se desea controlar,
menejar;
pero los límites se desbordan,
nos desbordamos a nosotros mismos,
y continuamos más allá de las consecuencias,
más allá de la noción del dolor,
o de asimilar un futuro cercano.
No queremos,
pero qué hacemos,
cómo seguimos,
cómo se sigue,
cómo...
Ojalá la bronca,
el odio,
sea la capa protectora
y no la tristeza,
el amor
y el dolor
se apodere de los grandes sentimientos
y nos cegue ante la situación más desdichada...
No es de entender,
no hay por qué...
solo cuestión del mañana...
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