El cuerpo de uno, la seguridad que puede vibrarse pero también dejarla ir es como un soplido.
A veces perdemos parte de nosotros, lo tapamos y llenamos de cosas. Hasta que sin darnos cuenta olvidamos cómo era.
Comenzar a podar los árboles, ver el amanecer, el atardecer, anochecer, prestar atención, es estar vivo y volver a ser uno, encontrarse y poder visualizar lo que quedó detrás por más que duela. Ya no forma parte….
Es hoy, es ahora!!!!!