Abrir los ojos para ver la realidad es como un despertar después de un gran insomnio, es haber estado flotando entre las nubes, sentir que nada es imposible y que luchando y perseverando, se puede llegar a triunfar.
Despejar la mente del cuerpo, alejarte de las sensaciones, y solo estar rodeado de nada, imaginarse esas ilusiones, deseos y fantasias; idealizar esos momentos, tal vez, nunca vividos, ese alguién con el que siempre soñaste, ese amor platónico que sabés que jamás llegarás a tener, y ser libre, libre para vivir plenamente el amor y enfrentar maduramente la decepción, desesperación y frustación.
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